Para expresar consecuencia, podemos usar dos tipos de nexos: conjunciones, como de modo que, y conectores discursivos, como en consecuencia.

Ejemplos:
– Hoy todos podemos dirigirnos a públicos masivos y globales gracias a las redes sociales, de modo que la presión que recae en el famoso para abanderar causas nobles se difumina.

– Tener la capacidad de llegar a grandes audiencias era un privilegio en manos de unos pocos, que, en consecuencia, se veían impelidos a aprovechar sus tribunas para defender las causas que consideraban más legitimadas.

Las conjunciones consecutivas

Las conjunciones consecutivas (por lo que, de modo que, así que, de ahí (que), entre otras) introducen oraciones subordinadas consecutivas y presentan las siguientes características:

  1. ocupan la primera posición de la oración que introducen,
  2. están separadas de la oración anterior por una coma o punto y coma y
  3. no están separadas por un signo de puntuación de la oración que introducen.

Ejemplo:
– No me encontraba bien, así que/de modo que/por lo que me quedé en casa.

El nexo de ahí (que) presenta dos características especiales:

  1. se construye con subjuntivo, puesto que presenta la consecuencia como un hecho ya conocido, y
  2.  puede construirse con una oración (con que) o con un nombre (sin que).

Ejemplos:

– No me encontraba bien, de ahí que me quedara en casa.
– No me encontraba bien, de ahí mi silencio/que estuviera callado.

Los conectores discursivos consecutivos

Los conectores discursivos consecutivos (por ello/eso, por (lo) tanto, por consiguiente, en consecuencia, consiguientemente, así pues, entre otros) presentan las siguientes características:

  1. pueden ocupar la posición inicial, intermedia o final de la oración y
  2.  están separados del resto de elementos de la oración mediante pausas (comas en la escritura).

Ejemplos:
– La financiación de las pensiones no está asegurada. Por eso, se está planteando aumentar la edad de jubilación.
– La financiación de las pensiones no está asegurada. Se está planteando, por consiguiente, aumentar la edad de jubilación.
– La financiación de las pensiones no está asegurada. Se está planteando aumentar la edad de jubilación, por lo tanto.

Asimismo, los conectores discursivos consecutivos pueden afectar a oraciones, pero también a partes de la oración.

Ejemplo:
– Vivió una larga enfermedad que lo alejó de su trabajo, su familia, sus amigos y, en consecuencia, de la vida.

Un caso especial es el nexo pues, que puede expresar causa y consecuencia.

En posición inicial de la oración que introduce, expresa causa; en cambio, en posición intermedia o final, expresa consecuencia.

– No pudo hacer frente a los gastos, pues
> porque: atravesaba un mal momento.

– Atravesaba un mal momento; no pudo, pues
> en consecuencia: hacer frente a los gastos.

Ejemplos de oraciones consecutivas

Por si necesitas ver más ejemplos para entender la idea, te dejamos algunos a continuación:

-Los niños han roto el cristal de la mesa, de ahí que estén castigados.

-Cuidó de ese niño durante años, por lo tanto era como una madre para él.

-La organización de la fiesta fue perfecta, por ello se merece un aplauso.

-Su casa estaba muy lejos del centro, por lo que era imprescindible tener un coche.

-No estaba seguro de sus sentimientos, de ahí que decidiera anular la boda.

-Me has mentido varias veces, así pues no me pidas nunca un favor.

-Ayer compré mucha fruta, así que hoy voy a preparar una tarta de fruta.

-Luis está muy enamorado; por ese motivo, sonríe todo el día.

-Ya somos cinco, de modo que no cabemos más en el coche.

-No has devuelto el préstamo; el banco, pues, embargará tu casa.

-Pienso, luego existo.

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